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La Coctelera

Ereshkigal

Pensamientos varios de las cosas que pasan todos los días

11 Abril 2006

Ayuda...

... para encontrar un autor de un poema.

El otro día, haciendo limpieza entre carpetas de papeles, encontré un cuadernillo hecho por un familiar allá por el año pum con poemas varios.

Casi todos tienen autor, pero este en concreto no lo tiene, y es algo que llevo recitando desde que soy bien pequeña, así que me gustaría saber a quien recito. (La parte del sube que sube me salía bordada, con cuatro o cinco añitos, resultaba de lo más "mono")

En fin, que si alguno lo conoce, y sabe de quién es, pues que me lo diga (pa mí que es de la época de la Venganza de don Mendo, aunque no es de Pedro Muñoz Seca, creo)

La escribo de memoria, así que faltarán palabras (lo mismo sobra alguna) y el metraje de los versos no será el suyo en la mayoría, pero si no lo pongo de carrerilla, no me saldrá.

En fin, que aquí os lo dejo, a ver si os gusta tanto como a mí.

LA TRAGEDIA
A quince leguas de Pinto
y treinta de Marmolejo,
había un castillo viejo,
que edificó Chindasvinto.
Perteneció a un gran señor,
algo feudal, y algo bruto,
se llamaba Sisebuto,
y su esposa Leonor.
Y su hermana Berenguela,
y su tía, Rosalía,
y una tía de su abuela,
que atendía por Mariana.
Y su cuñado Vitelio,
y su hijo mayor, Rogelio.
Era una noche de invierno,
noche fría, espantosa,
noche infame, noche oscura,
noche llena de amargura.
En un gótico salón, dormitaba Sisebuto,
y un lebrel seco y enjuto
roncaba en el portalón.
Cabalgando en un corcel de color verde botella,
raudo como una centella,
llega al castillo un doncel.
Empapadas trae las ropas,
por efecto de las aguas,
y como no tiene paraguas,
viene el pobre hecho una sopa.
Salta el foso, llega al muro:
la poterna está cerrada
- ¡Me ha dado mico mi amada! -exclama-
-¡Pues vaya un apuro!
De pronto, algo que resbala
siente sobre su cabeza,
extiende la mano y tropieza
con la cuerda de una escala.
- ¡Ah! - dice con fiero acento
- ¡Ah! - repite victorioso
- ¡Ah! - vuelve a decir gozoso
- ¡Ah! - y así hasta ciento.
Sube, que sube, que sube
Trepa, que trepa, que trepa
En brazos cae de un querube,
la hija del Conde, ¡la Pepa!
En lujoso camarín, introdujo a su adorado,
y al notar que está mojado,
le secó bien con serrín
- Lisardo, mi bien, mi anhelo,
único ser que yo adoro,
el de la nariz de cielo
el de los pelitos de oro,
¿Qué sientes, dí, dueño mío?,
¿No sientes nada a mi lado?
¿qué sientes, Lisardo amado?
- Siento frío
- ¿Frío has dicho? eso me inquieta
¿Frío has dicho? eso me espanta
No llevarás camiseta, ¿verdad?
¡Pues toma esta manta!
Y ahora hablemos del cariño
que nuestras almas disloca
Yo te amo como una loca
- Yo te adoro como un niño
- Mi pasión raya en locura
- La mía es un arrebato
- Si no me quieres, me mato
- Si me olvidas, me hago cura.
- ¿Cura tú??!?!?!?!?! ¡¡Por Dios Bendito!!
No repitas esa frase en jamás de los jamases
¡Pues estaría bonito!
Hija soy de Sisebuto,
desde mi más tierna infancia
y aunque es un padre muy bruto
y aunque temo sus furores,
y aunque sé a lo que me expongo...
¡¡huyamos!! Vamos al Congo a ocultar nuestros amores
- Bien has dicho, bien has hablado,
huyamos, aunque se enojen,
y si algún día nos cogen,
que nos quiten lo bailado.
En esto, un ladrido retumba potente y fiero
- ¿Oyes? -dice el caballero-
es el perro, que me ha olido.
Se abre una puerta excusada,
y, cual horrible huracán,
entra un hombre,
luego un can.
Luego nadie.
Luego nada.
- ¡HIJA INFAME! -ruge el Conde-
¿Qué haces con este señor?
¿Donde has dejado mi honor?
¿Donde? ¿Donde? ¿Donde?
Y tú, cobarde, villano, ¡antipático!
repara como señalo tu cara con los dedos de mi mano.
Y sacando un puñal
introdujo el cortante acero
junto a la espina dorsal.
El joven, naturalmente,
la diñó como un conejo,
ella frunció el entrecejo
y enloqueció de repente.
También quedó el conde loco,
de resultas del espanto,
y el can no llegó a tanto,
pero le faltó bien poco.
Y aquí acaba la historia
verídica, interesante,
romántica y apasionante,
estremecedora y horrenda,
que de aquél Castillo viejo
entenebrece el recinto,
a quince leguas de Pinto
y treinta de Marmolejo.

servido por ereshkigal 45 comentarios compártelo

45 comentarios · Escribe aquí tu comentario

geloye

geloye dijo

El autor es Joaquín Abati Díaz

14 Mayo 2006 | 09:27 AM

Ereshkigal

Ereshkigal dijo

¡¡Gracias!!

Llevaba tiempo queriendo saber de quién era!!

Un saludico

19 Mayo 2006 | 04:50 PM

Dagmar

Dagmar dijo

Que féliz me ha hecho después de tantos años de buscar esta poesía por fin encontrarla.
Muchas gracias.

3 Junio 2006 | 10:51 PM

Ereshkigal

Ereshkigal dijo

Muchas gracias a tí por leerlo.

Me alegro de haberte causado la misma alegría que me causó a mí Geloye al decirme el autor.

Un saludico

5 Junio 2006 | 05:28 PM

Paulino Zamarro

Paulino Zamarro dijo

Yo también tenía esta poesía desde hace mucho tiempo y no sabía quien era su autor. Gracias por habérmelo facilitado.

No se cual podrá ser el texo integro de esta poesía, pero entre lo que tu pones y lo que yo tengo, creo que será muy parecida a lo siguiente:

A quince leguas de Pinto
y treinta de Marmolejo,
existió un castillo viejo
que edificó Chindasvinto

Perteneció a un gran señor,
algo feudal y algo bruto,
se llamaba Sisebuto
y su esposa Leonor

y Gumersinda su hermana
y su madre Berenguela
y una tía de su abuela
que atendía por Mariana

y su cuñado Victorio
y Cleopatra su tía
y su nieta Rosalía
y el hijo mayor Rogelio.

Era una noche de invierno,
noche cruda y tenebrosa,
noche sombría, espantosa,
noche triste, noche oscura,
noche llena de amargura,
noche infausta, noche ingrata.

En un gótico salón
dormíase Sisebuto
y un lebrel seco y enjuto
roncaba en el portalón.

Con quejido lastimero
el viento afuera silbaba,
e imponente se escuchaba
el ruido del aguacero.

Cabalgando en un corcel
de color verde botella,
raudo como una centella
llega al castillo un doncel.

Empapadas trae las ropas
por efecto de las aguas
y como no trae paraguas,
llega el pobre hecho una sopa.

Salta al foso, llega al muro,
la poterna está cerrada.
¿Me ha dado plantón mi amada?
y exclama, ¡valla un apuro!

De pronto algo que resbala
siente sobre su cabeza,
extiende el brazo y tropieza
con la cuerda de una escala.

Ah!, dice con fiero acento,
ah!, vuelve a decir gozoso,
ah!, ah!, y así hasta ciento.

Y sube, sube, que sube
y trepa, trepa, que trepa,
cae en brazos de un querube,
la hija del conde, “La Pepa”.

En lujoso camarín
introduce a su adorado
y al notar que está mojado
lo seca bien con serrín.

Lisardo, mi bien, mi anhelo,
único ser que yo adoro,
el de los cabellos de oro,
el de la nariz de cielo.

¿Que sientes mi dueño mío?,
¿no sientes nada a mi lado?,
¿qué sientes Lisardo amado?
y él responde, ¡siento frío!.

Frío has dicho, eso me inquieta,
frío has dicho, eso me espanta,
no llevarás camiseta,
tápate con esta manta.

Vamos a hablar del cariño
que a nuestras almas disloca:
yo te quiero como un niño,
yo te amo como una loca.

Mi pasión raya en locura,
la mía es un arrebato,
si no me quieres me mato,
si me olvidas me hago cura.

¿Cura tu?, por dios bendito,
no me digas esas frases
en jamás de los jamases,
pues estaría bonito...

Hija soy de Sisebuto
desde mi más tierna infancia
y aunque es mucha su arrogancia
y aunque es un padre muy bruto

y aunque temo sus furores
y aunque se a lo que me expongo,
huyamos, vamos al Congo
a ocultar nuestros amores.

Bien dicho, bien has hablado,
iremos aunque se enoje,
y si algún día nos cogen,
que nos quiten lo bailado.

En esto un fuerte ladrido
retumba potente y fiero.
¿Oyes?, dice el caballero,
es el perro que me ha oído.

Se abre una puerta escusada
y cual terrible huracán,
entra un hombre, luego un can,
luego nadie, luego nada.

Hija ingrata, ruge el conde,
¿qué haces con este señor?,
¿dónde has dejado mi honor?,
¿dónde?, dónde?, dónde?, dónde?

y tu, cobarde, villano,
antipático, repara,
como señalo tu cara
con los dedos de mi mano.

Después, sacando un puñal,
de un solo golpe certero,
enterró el cortante acero
junto a la espina dorsal.

El joven, naturalmente,
las diñó como un conejo,
ella frunció el entrecejo
y enloqueció de repente.

También quedó el conde loco
de resulta del espanto,
el perro no llegó a tanto,
pero le faltó muy poco.

Y aquí acaba la leyenda,
en verdad interesante,
romántica y fulminante,
que de aquel castillo viejo
entenebrece el recinto,
a quince leguas de pinto
y treinta de Marmolejo.

11 Julio 2006 | 11:34 AM

Ereshkigal

Ereshkigal dijo

Vaya, pues aquí dices más cosas :D A saber cómo era el original, por que he leído varias versiones ya.

Al final no era la única que buscaba el nombre del autor! :D

Un saludico

13 Julio 2006 | 10:47 PM

lola bedate

lola bedate dijo

esta noche a la una venia recitando por la calle a mis nietas esta poesia. no recordaba mas que la poesia entera,me quedaba colgada cuando entraba el conde, luego el ca y luego nada. ahora podran aprenderla entera mis nietas muchas gracias

14 Julio 2006 | 01:55 AM

Ereshkigal

Ereshkigal dijo

Me alegra saber que aún hay gente que la cuenta a sus nietos. Yo disfruté enormemente con mi abuela y mis tías cuando me la contaban, hasta que me la aprendí yo.
Y también disfruté mucho, enseñándosela a otros niños (aunque aún no tengo edad de ser abuela)
Un saludico y gracias a ti

18 Julio 2006 | 10:35 PM

mónica de pontevedra

mónica de pontevedra dijo

mi abuelo nos la recitaba en todas las comidas familiares... con el tiempo fue perdiendo versos en la memoria... ando buscando la poesía y el autor desde hace dos años con la única referencia de un profesor de literatura que lo data en la época de la venganza de don mendo y creía que podría titularse la venganza de la pepa, como parodia...
me he emocionado al encontrar esta página, por fin... he buscado al autor en internet aparece en una página el poema entero

EL CONDE SISEBUTO
Joaquín Abati Díaz (Madrid 1865-Madrid 1936)

A cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo,
existe un castillo viejo
que edificó Chindasvinto.

Lo habitaba un gran señor,
algo feudal y algo bruto;
se llamaba Sisebuto
y su esposa, Leonor,

y Cunegunda, su hermana,
y su madre, Berenguela,
y una prima de su abuela
que atendía por Mariana,

y su cuñado, Vitelio,
y Cleopatra, su tía,
y su nieta, Rosalía,
y su hijo mayor, Rogelio.

Era una noche de invierno,
noche cruda y tenebrosa,
noche sombría, espantosa,
noche atroz, noche de infierno,

noche fría, noche helada,
noche triste, noche oscura,
noche llena de amargura,
noche infausta, noche airada.

En un gótico salón
dormitaba Sisebuto,
y un lebrel seco y enjuto
roncaba en el portalón.

Con quejido lastimero
el viento fuera silbaba,
e imponente se escuchaba
el ruido del aguacero.

Cabalgando en un corcel
de color verde botella,
raudo como una centella
llega al castillo un doncel.

Empapada trae la ropa
por efecto de las aguas,
¡como no lleva paraguas
viene el pobre hecho una sopa!

Salta el foso, llega al muro,
la poterna está cerrada.
- ¡Me ha dado mico mi amada!
-exclama-, ¡vaya un apuro!

De pronto algo que resbala
siente sobre su cabeza;
extiende el brazo y tropieza
con la cuerda de una escala.

- ¡Ah!... -dice con fiero acento.
- ¡Ah!.. -vuelve a decir gozoso.
- ¡Ah!.. -repite venturoso.
- ¡Ah!.. -otra vez, y así, hasta ciento.

Trepa que trepa que trepa,
sube que sube que sube,
en brazos cae de un querube,
la hija del conde,... ¡la Pepa!

En lujoso camarín
introduce a su adorado,
y al notar que está mojado
lo seca bien con serrín.

- Lisardo... mi bien, mi anhelo,
único ser al que adoro,
el de los cabellos de oro,
el de la nariz de cielo,

¿qué sientes, di, dueño mío?,
¿no sientes nada a mi lado?,
¿qué sientes, Lisardo amado?
Y él responde: - Siento frío.

- ¿Frío has dicho? Eso me espanta.
¿Frío has dicho? eso me inquieta.
No llevarás camiseta
¿verdad?... pues toma esta manta.

- Y ahora hablemos del cariño
que nuestras almas disloca.
Yo te amo como una loca.
- Yo te adoro como un niño.

- Mi pasión raya en locura,
- La mía es un arrebato.
- Si no me quieres, me mato.
- Si me olvidas, me hago cura.

- ¿Cura tú?, ¡Por Dios bendito!
No repitas esas frases,
¡en jamás de los jamases!
¡Pues estaría bonito!

Hija soy de Sisebuto
desde mi más tierna infancia,
y aunque es mucha mi arrogancia,
y aunque es mi padre muy bruto,

y aunque temo sus furores,
y aunque sé a lo que me expongo,
huyamos... vamos al Congo
a ocultar nuestros amores.

- Bien dicho, bien has hablado,
huyamos aunque se enojen,
y si algún día nos cogen,
¡que nos quiten lo bailado!

En esto, un ronco ladrido
retumba potente y fiero.
- ¿Oyes? -dice el caballero-,
es el perro que me ha olido.

Se abre una puerta excusada
y, cual terrible huracán,
entra un hombre..., luego un can...,
luego nadie..., luego nada...

- ¡Hija infame! -ruge el conde.
¿Qué haces con este señor?
¿Dónde has dejado mi honor?
¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde?, ¿dónde?

Y tú, cobarde villano,
antipático, repara
cómo señalo tu cara
con los dedos de mi mano.

Después, sacando un puñal,
de un solo golpe certero
le enterró el cortante acero
junto a la espina dorsal.

El joven, naturalmente,
se murió como un conejo.
Ella frunció el entrecejo
y enloqueció de repente.

También quedó el conde loco
de resultas del espanto.
El perro... no llegó a tanto,
pero le faltó muy poco.

Desde aquel día de horror
nada se volvió a saber
del conde, de su mujer,
la llamada Leonor,

de Cunegunda su hermana,
de su madre Berenguela,
de la prima de su abuela
que atendía por Mariana,

de su cuñado Vitelio,
de Cleopatra su tía,
de su nieta Rosalía
ni de su chico Rogelio.

Y aquí acaba la leyenda
verídica, interesante,
romántica, fulminante,
estremecedora, horrenda,

que de aquel castillo viejo
entenebrece el recinto,
a cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo.

28 Julio 2006 | 07:12 AM

Ereshkigal

Ereshkigal dijo

Hola Mónica: ¿Ves? Más menos así la aprendí yo: mi abuela y su hermana me la recitaban a mí, y yo me acabé quedando con ella.

Como dije más arriba, versiones he leído por lo menos cuatro o cinco, muy parecidas pero variando algún detalle.

Cuando vuelva de vacas, intento animarme y hacer una mezcla de todo lo que hemos puesto hasta ahora.

Un saludico

3 Agosto 2006 | 11:23 PM

Root

Root dijo

jjajaja,ami m lo fue pasando mi padre oralmente desde mi awelo o kizas antes y x curiosidad me decidi a buskarlo por internet y me topo cn la version completa,gracias por pnerla

un saludo

7 Agosto 2006 | 09:54 PM

Ereshkigal

Ereshkigal dijo

Gracias a tí, Root por entrar, y decidirte a comentar en este espacio.
Quizá ponga más poemas de esos que me voy encontrando por casa, en vista de lo mucho que ha gustado este, y de las muchas versiones que han salido (gracias también a los que las habéis colgado, que hace falta tiempo)

Saludico

29 Agosto 2006 | 11:18 PM

pauLa

pauLa dijo

holaa!

yo me lo aprendí en el colee..!

en clase de castellano, con la profesora, nos lo aprendimos y lo representamos toda la clase.. :) aunque ella lo retoco un poco para q todos pudiesemos actuar.. :P y "a quince leguas de pinto y a treinta de marmolejo habia un castillo viejo que habito chindasvinto.." siempre, siempre se me qdará!

=)

un beso!

12 Diciembre 2006 | 03:18 PM

Marina

Marina dijo

Yo tb m la aprendi en el cole!!!!!
pero creo q cada uno sabemos una versión...jejeje Poque hay partes q ni m suenan...otras q las decia más largas o más cortas...o con otras palabras.pero m encantaba,y por fin la he encontrado.
Asias a mi profe, Laureano, q nos hizo aprenderla,jejeje
un beso!!!

20 Enero 2007 | 12:20 AM

Inmaculada

Inmaculada dijo

Yo lo tengo de unas clases de caligrafía de mi madre de los años treinta, así que imaginar la edad que tiene dicho cuaderno, lo guardo como un tesoro, y dicho poema lo voy a realizar con chiquillos de infantil para final de curso, a ver que nos sale, gracias por decirme el autor

30 Enero 2007 | 09:32 PM

Ricardo Sada Ezcurra

Ricardo Sada Ezcurra dijo

Es fantástica. Me la enseñó mi padre de crio .

7 Febrero 2007 | 10:53 AM

Ricardo Sada Ezcurra

Ricardo Sada Ezcurra dijo

Es fantástica. Me la enseñó mi padre de crio .

7 Febrero 2007 | 10:53 AM

Demian

Demian dijo

Por los años 70 , cirrulaba escrita a maquina por Standard Electrica. Asi la aprendi yo, y ha sido un placer encontrarla entera. Lo que simpre me ha llamado la atencion, es el poco conocimiento de Georafia que tenia el autor, Pinto en madrid, marmolejo en cordoba. vamos a quince leguas

16 Febrero 2007 | 11:07 PM

Ereshkigal

Ereshkigal dijo

Je je je Demian... supongo que sería una "pequeña" licencia literiaria ¿No?
No sabía que había circulado por ahí escrita, mira, otra cosa más que aprendo por haber escrito este post.
Saludico

21 Febrero 2007 | 11:27 PM

Ana

Ana dijo

Mi hermana me manda un correo diciéndome que ha encontrado el poema del conde Sisebuto y yo enseguida me he metido a buscarla. Me ha encantado verla escrita y sobre todo saber que hay tanta gente que en un momento u otro se la ha aprendido. ¡Es genial!. Hay muchos fragmentos que yo no me sabía y otros están distintos, pero sobre todo, en mi memoria era: "A veinte leguas de Pinto y a treinta de Marmolejo", y por ahí dicen en unos sitios cuatro y en otros quince de Pinto. Muchas veces me he preguntado si esas distancias podrían ser correctas porque no tenía ni idea de dónde estaba Marmolejo, gracias Demian por aclarármelo.

4 Marzo 2007 | 01:56 AM

Leyre

Leyre dijo

Me ha hecho mucha ilusión, porque una tía mía nos la recitaba cuando éramos pequeñas (tengo 65 años), y la recito casi entera. No sabía de quién era, y ha sido todo un descubrimiento. Tengo una alegría tremenda.

9 Marzo 2007 | 12:36 PM

dub

dub dijo

Me alegra mucho saber quien era su autor. Hacia tiempo que guardaba este poema en una caja fuerte. De pequeño lo guardaba komo un tesoro. Siempre lo e guardado y "me llena" el saber que no soy yo solo el k siente admiracion por este poema. Gracias x la iniciativa Ereshkigal!!!

14 Marzo 2007 | 12:37 AM

Eladio

Eladio dijo

Yo tengo otros comentarios que dicen que esto es de otro autor "A principios de siglo era muy
popular un poeta festivo, apodado
Melitón González, autor de
numerosos sainetes y de
romances tan conocidos como
aquel de “A veinte leguas de
Pinto”. El tal Melitón era
realmente el coronel don Pablo
Parellada, excelente matemático y
funcionario del ministerio de la
Guerra"

15 Marzo 2007 | 01:43 PM

hafkhaf

hafkhaf dijo

Me ha alegrado mucho encontrar ese poema. Lo representé con unos amigos cuando estaba en sexto de primaria, y aunque desde entonces la he repetido un par de veces para no olvidarla, me preocupaba que hubiera partes que dejara de recordar. Me saqué un peso de encima. La versión que yo me sabía tenía algunos versos menos, pero esta me gusta. ¡Gracias!

14 Abril 2007 | 10:00 PM

XDXD

XDXD dijo

Hace mucho tiempo que mi abuela me lo decía para entretenerme, y a ella se lo contaba su abuela, y así sucesivamente. Tan sólo que cambiaba algunas frases, como es normal, transmitiéndose de boca en boca. Me ha hecho mucha ilusión ver que aún hay gente que se preocupa por cosas así. Es una poesía estupenda. Gracias a todos!!

30 Junio 2007 | 01:50 PM

marietta

marietta dijo

no me lo creo.. mi abuela me contaba ese poema antes de dormir , q ilusion muchas gracias!
1saludo

25 Septiembre 2007 | 03:53 PM

marietta

marietta dijo

no me lo creo.. mi abuela me contaba ese poema antes de dormir , q ilusion muchas gracias!
1saludo

25 Septiembre 2007 | 03:53 PM

Jorge

Jorge dijo

Hola. Resulta que cuando tenía 15 años, actuamos esta poesía con música y coreografía originales de... no lo sé. Alguien de un grupo coral que organizó mi padre en aquellas ápocas (1965 o menos) se la sabía y nos divertimos mucho. Lo curioso del caso, es que esto sucedió en el Madrid de ls Veinticinco Años de Paz, de Franco... y yo NO soy español. Soy mexicano que estuvo viviendo en Madrid los mejores años de mi vida (tengo SESENTA ahora). Gracias.

7 Octubre 2007 | 03:06 AM

Sirona

Sirona dijo

Ay! Qué ilusión me ha hecho encontrarla, yo de pequeña se la pedía a mi padre ... que me la recitara una y otra vez. Gracias por ponerla.

24 Octubre 2007 | 03:43 PM

Paloma

Paloma dijo

Hola, yo tambien lo conozco y lo recito desde pequeña (5) años. He encontrado esta página que dice de quien es

http://sinceridades.spaces.live.com/blog/cns!35012A2033BB8BD6!579...

de Joaquín Abati Díaz (Madrid 1865-Madrid 1936)

1 Diciembre 2007 | 07:57 PM

Inlandis

Inlandis dijo

Conozco esta poesía desde mi más tierna infancia y ahora con 50 tacos empiezo a recopilar pequeñas cosas que no quisiera que se quedaran dormidas en mi memoria. Así empieza la historia de porqué he entrado en esta página. Como curiosidad os diré que la versión que aprendí no contaba con todos los versos que habéis puesto y que comenzaba A cinco leguas de Pinto y a treinta de Marmolejo", queda claro que cuando se escribió no existían los cuentakilómetros.

Ha sido un placer compartir con todos vosotros esta poesía. Muchas gracias

28 Enero 2008 | 06:26 PM

Yo

Yo dijo

Yo me lo sabía como "A treinta leguas de Pinto y a cuatro de Marmolejo"

Marmolejo está en Jaén, creo, y yo hice el cálculo de las leguas y, efectivamente, hay allí un castillo.
Por eso, cuando decís a quince leguas de Pinto (también lo he visto " a cuatro") y a treinta de Marmolejo no encontráis nada.

8 Febrero 2008 | 04:20 PM

ana maria pacios lopez

ana maria pacios lopez dijo

me lo aprendí hace 35 años y no me acordaba, estudié en el coligio público campo de la cruz de ponferrada, que alegría. gracias.

24 Marzo 2008 | 05:22 PM

Santi Palillo

Santi Palillo dijo

Me he alegrado mucho de encontrar aquí al conde Sisebuto, su castillo y todo lo demás.

Gracias

20 Mayo 2008 | 02:08 PM

Enrique Linaza

Enrique Linaza dijo

Mi madre recitaba esta poesía de memoria aun a sus 85 años, cuando casi la había perdido toda...Me parecía fascinante que a su edad pudiera recordar todas las estrofas, del principio al fin.
He disfrutado mucho leyendo la versión original y sabiendo quien es su autor. Durante muchos años intenté buscar la versión original pensando que era de los hermanos Quintero o de Jardiel Poncela.... nada de eso. Gracias!!

20 Junio 2008 | 10:44 AM

susana

susana dijo

Creo que como la mayoría de todos vosotros, a mi también me la recitaron desde pequeña, para ser exactos, mi madre. Tiene 73 años y está perdiendo la memoria, pero aún así, es increíble, pero esta poesía no la olvida, con alguna que otra variación (a veinte leguas de Pinto...), pero en sí, la misma.
Me alegro de saber al fín quien es el autor y de poder conseguirla por entero.
Muchas gracias por la lección de Geografía, je je, viene bien situar los pueblos.

21 Julio 2008 | 05:21 PM

ANGELES

ANGELES dijo

COMO A TODOS ESTA POESÍA LA RECITABA MI PADRE QUE LA HABÍA LEIDO EN UNOS PAPELE DE MI ABUELA, EL OTRO DÍA EN UNA REUNIÓN FAMILIAR INTENTAMOS RE ESCRIBIRLA PERO NOS FALTABAN ESTROFAS, GRACIAS AHORA PODREMOS RECITARLA NOSOTROS TAMBIÉN A NUESTROS HIJOS.
POR SUPUESTO EL AUTOR NO LO CONOCÍAMOS

8 Agosto 2008 | 09:50 AM

javier fernandez

javier fernandez dijo

A mi tambien me constaba que es de Meliton Gonzales, que era el seudonimo de Pablo Parellada...

8 Agosto 2008 | 01:00 PM

edu

edu dijo

Gracias por recordarme el poema. Mi madre me lo recitaba cuando era pequeño y me lo sabía de memoria. Hoy, por cosas de la vida, intentaba recordarlo y no he pasado de "...y su esposa Leonor".
¡Muchas gracias!

13 Febrero 2009 | 08:39 PM

Rhea

Rhea dijo

Creo que compartís mi felicidad por encontrar este poema tan gracioso.
A mi me lo enseñó mi madre, que es profesora, y ella lo sacó de una carpeta con cosas de su abuela que también era maestra.
De hecho, mi madre, al ver que estaba escrita a mano por mi abuela siempre había tenido la ilusión de que fuera un poema de su abuela (jajaja, la pobre...).
La versión que yo conozco es de A 20 leguas de Pinto y a 30 de Marmolejo, y tiene todo el rollo de nombres que no se me olvida:
Le llamaban Sisebuto
y a su esposa Leonor,
y Gumersinda su hermana,
y su prima Berenguela,
y una prima de su abuela
que atendía por Mariana,
y Cleopatra su tía,
y su cuñado Vitelio,
y su prima Rosalía
y su hijo mayor, Rogelio.

Me ha hecho muchísima ilusión encontrarla, muchísimas gracias.

19 Abril 2009 | 03:40 AM

JL Ramírez

JL Ramírez dijo

El texto de esa poesía debería corregirse un poco. Tiene algunos errores m+etricos y lingüísticos.

24 Abril 2009 | 08:46 PM

JL Ramírez

JL Ramírez dijo

El texto de Zamarro es mejor y el de Mónica el mejor de todos.

24 Abril 2009 | 09:02 PM

Gema

Gema dijo

Mi padre me lo enseñó cuando era niña y todavía me acuerdo, aunque no es tan largo como éste y tiene algunas variantes (en mi versión el "pobre Lisardo se murió como un conejo" porque el conde le clava un "intachable acero junto a la espina dorsal") pero mi padre ha estado buscando versiones para completarla y que no se nos olvide, en mi familia también ha ido pasando de generación en generación, pero de forma oral (¿será por eso las variantes?)

Gracias por ayudarnos a completarlo

Gema

27 Abril 2009 | 11:28 PM

Maravillas

Maravillas dijo

Hola:
Parece que en verano... es cuando hay tiempo para reunirse y comentar estas cosas...decidimos buscar en la Red cuál era el autor y las estrofas que no nos acordabamos...y ¡sorpresa! al encontrarnos este blog...
¡GRACIAS A TODOS!!
Qué ilusión pensar que en tantísimas familias...ocurrió lo mismo.
En nuestro caso lo recitaba mi bisabuela (coetánea del autor) y pasando de generación en generación hasta mi hija que se lo enseñó mi madre (76 años), como a todos sus nietos/as.

Desde Ferrol ( A Coruña ) un saludo a todos/as.

27 Julio 2009 | 01:02 AM

Blanca

Blanca dijo

Estaba convencida que este poema era de "La venganza de Don Mendo", de Pedro Muñoz Seca. Pero ahora veo que no es así. Yo también la aprendí de pequeña aunque con un comienzo diferente. Así: "Entre Pinto y Valdemoro existe un castillo viejo que edificó Chindasvindo...." y lo que sigue más o menos igual..."Su dueño era un gran señor, algo feudal y algo bruto. Se llamaba Sisebuto y su esposa Leonor..." Nos la recitaba mi madre y la parte que más me divertía era la que dice...."Sube, que sube que sube, trepa que trepa....la hija del Conde la Pepa" y la parte en la que le dice a su amado que "no llevarás camiseta". Esta parte era la que más nos hacía reir a mí y a mis hermanos. Enfin, una gozada recordarla. Había muchas partes que se me había olvidado. ¡Qué curioso ese otro comienzo, que yo no había oído nunca!

22 Diciembre 2009 | 07:28 PM

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